Cuáles son las habilidades directivas fundamentales

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Hablábamos recientemente sobre las cualidades que todo líder debería poseer, aclarando que “a un líder no lo define la jerarquía, sino su personalidad y su capacidad de influir en los demás”; es decir pueden asumir o no una posición jerárquica respecto a su equipo de trabajo o su entorno. Pero hoy nos vamos a centrar en explorar las actividades directivas fundamentales, entendiendo que la “dirección” supone influencia interpersonal del gerente, administrador o directivo de una empresa hacia las personas que les rodean (empleados) para lograr la consecución de objetivos en la organización.

Si bien todos los líderes no son directivos, cualquiera que tome la dirección de una empresa en la actualidad debe poseer (entre otras) la habilidad del liderazgo, que será una parte relevante de su responsabilidad, aunque hay otras. Al mencionar las habilidades directivas, nos referimos al conjunto de conocimientos que unidos a diferentes capacidades, posibilitan que una persona pueda desarrollar con eficacia la gestión o dirección de un equipo u organización.

En la actualidad, se exige a los directivos poseer una serie de habilidades NO excluyentes, las cuales permitirán mantener la competitividad del equipo en un entorno turbulento e incierto, fruto del desarrollo tecnológico, las fluctuaciones en el mercado y la fuerte competencia que nos ha traído la globalización. Las habilidades que desarrollaremos a continuación son todas útiles e importantes, aunque según el nivel de la organización en el que esté ubicado el directivo, deberán potenciarse unas más que otras.

Cuáles son las habilidades directivas fundamentale

Habilidades directivas fundamentales.

Robert Katz definió en 1974 las categorías en las que se encuadran las habilidades directivas más básicas, serían: técnicas (competencias en funciones muy concretas); conceptuales (capacidad para evaluar y ofrecer soluciones); y humanas (habilidades de comunicación y de resolución de conflictos, entre otras).

Si se piensa en una empresa como una entidad que debe crecer, evolucionar y adaptarse, sería necesario que todos los miembros tuvieran la capacidad de autogestión, por eso, el saber DELEGAR es una de las principales habilidades directivas. Y parece que en la actualidad muchos directivos tienen “miedo” a la hora de delegar, pues asumen más responsabilidad de la que les toca, o mejor dicho, porque entienden mal sus responsabilidades, entre las cuales está capacitar a cada miembro del equipo para que consiga autonomía en el desempeño de sus funciones.

Otras habilidades directivas.

  • Confianza en uno mismo: que proviene del autoconocimiento y de la capacidad para mejorar distintas áreas personales. Esta habilidad directiva incluye una visión global acerca de las relaciones que se establecen, así como de los objetivos vitales, y de los mecanismos necesarios para lograrlos. Sin una buena gestión de uno mismo es difícil materializar los éxitos que la organización pretende.
  • Visión de estratega (¿qué es la empresa y hacia dónde se dirige?) Pensar en el conjunto es una habilidad que no todos poseen y aunque se puede adquirir, muchas personas la poseen de forma innata: búsqueda de información, actualización de contactos, mantenimiento de redes de trabajo, capacidad de resolución de problemas utilizando todo tipo de recursos. Mantenerse actualizado requiere una buena dosis de esfuerzo, pero sobre todo, de voluntad. La realidad es dinámica y el mercado también, por ello, los directivos deben mantenerse al día y abiertos para detectar nuevas oportunidades.
  • Habilidades interpersonales: dominio de la comunicación, capacidad de resolución de conflictos, saber alinear y dirigir los intereses de los colaboradores, potenciar las capacidades de los demás, exigencia con reconocimiento del trabajo bien hecho. Estas habilidades preparan también para la gestión de problemas estructurales.
  • Lo primero es el DESEMPEÑO, los objetivos de la empresa, y en función de ello, se deben desarrollar y poner en marcha las diferentes habilidades. El desempeño es como el faro del puerto al que se quiere llegar.
  • Los directivos competentes son sistémicos: conocen el negocio y saben qué técnica utilizar en la metodologia de trabajo que se desarrolla para guiar la empresa o equipo. Tienen conocimiento del conjunto y de cada una de las partes: saben cómo encajarlas para lograr el éxito para todos.
  • Asertividad: hoy en día, esta habilidad está muy bien valorada. Ni lobos, ni corderos, sólo personas eficientes y capaces de sacar lo mejor de los demás; pero a la vez firmes en sus decisiones y en las relaciones con el entorno. La expresión de voluntades con autoridad (y sin autoritarismo) es una consecuencia clara de esta habilidad llamada asertividad, que - entre otras cosas - nos da la oportunidad de defender nuestros intereses sin agredir a los demás.
  • Resiliencia: buena adaptación a los cambios a pesar de las fluctuaciones, y gestión eficiente para que la empresa se adapte también. Las personas resilientes poseen pensamiento flexible y tolerante, aunque también suelen moverse por la exigencia hacia sí mismos y hacia los demás.
Cuáles son las actividades directivas fundamentales

Habilidades que son cualidades personales.

No queremos dejarnos nada en el tintero, de manera que resaltaremos el valor de la ética, la motivación y la responsabilidad como parte del conjunto de habilidades directivas.

Para finalizar, señalar que si bien hemos mencionado una clasificación en tipos de habilidades (técnicas, conceptuales y humanas); unas u otras son más o menos importantes según las funciones o tareas a desempeñar en cada momento. Por ejemplo las conceptuales son imprescindibles cuando se adoptan roles estratégicos; las técnicas resultan útiles para resolver problemas concretos de la empresa; y las humanas, como es lógico, están asociadas a roles de dirección o gestión de grupos o equipos.

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