Cómo sobrevivir a un ambiente laboral tóxico

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Pasamos más de la mitad de nuestro tiempo de vida trabajando. Nuestra oficina o lugar donde desempeñamos nuestros roles profesionales es, a veces, más nuestro hogar que la propia casa. Nuestros compañeros se convierten, a menudo, en amigos y compañeros de vida más allá del trabajo. Todo puede ser muy beneficioso y gratificante si el ambiente de trabajo es positivo. Pero, ¿qué ocurre cuando nos vemos inmersos en un ambiente laboral tóxico? Si no lo detectamos a tiempo y ponemos solución puede suponer un auténtico calvario para nosotros, y para el resto de personas integrantes de la empresa. Todos sufren en un ambiente laboral tóxico, y hay que tomar las medidas adecuadas desde el principio.

¿Qué es considerado un ambiente laboral tóxico?

Para poder tomar medidas al respecto de una situación, lo primero y fundamental es reconocer ese escenario, ponerle nombre y poder describirlo correctamente. Es como cuando vamos al médico: si el diagnóstico no es el adecuado y el médico no sabe al detalle qué nos ocurre, no podrá poner el remedio justo para esa dolencia, y una equivocación en la pauta puede, incluso, empeorar la situación.

Un ambiente tóxico en el ámbito profesional se considera aquel en el que algún integrante del equipo, un trabajador, un empleado o más de uno está sufriendo. Y con sufrir nos referimos a que no está a gusto, no se siente tranquilo y cada día de trabajo le supone pasar dolor.

Los motivos, las causas y las escenificaciones que ocurren para que la persona se sienta así pueden ser muchas y muy variadas desde cotilleos dañinos para esa persona, agresiones verbales, situaciones incómodas en reuniones, actitudes de poder fuera de lugar, bloquear cualquier opción de crecimiento dentro de la empresa, la no valoración de la persona y su trabajo… Y así,  podríamos seguir enumerando un sin fin de porqués coherentes para la generación de ambientes de trabajo tóxicos.

Pasamos mucho tiempo en el trabajo, nos relacionamos con personas diferentes, y cada uno tiene su forma de ser – hacer, y sus situaciones personales y en el trabajo se convergen muchas emociones que, a veces no sabemos canalizar adecuadamente.

Por lo tanto, el primer paso y una de las funciones básicas de un buen líder es estar en constante análisis de su equipo de trabajo para detectar si existe alguna situación que indique que se está generando un ambiente de trabajo tóxico.

Si se da un ambiente de trabajo tóxico y no se detecta, se hace tarde o mal, y no se soluciona, es indicativo de que esa empresa está fallando en el liderazgo, y hay que tomar medidas, no solo para solucionar el ambiente tóxico, sino para recalcular / reorientar la figura del líder.

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Cómo detectar un ambiente de trabajo tóxico

El saber identificar si estamos en un ambiente de trabajo tóxico es labor de todos. Cada uno debemos saber si estamos en un lugar en el que nos sentimos mal, si estamos incómodos, si no nos gusta estar en él porque esas situaciones nos van a llevar a bajar nuestros niveles de productividad y entrar en fase de frustración.

Es responsabilidad de cada profesional detectar cómo se encuentra en su rol y escenario profesional, para así tomar las cartas en el asunto en pro de la solución (ya sea hablar con sus compañeros, cambiar su propia actitud desde un análisis autocrítico y constructivo, tratar el tema con su líder y superior, etc).

Recordemos que una empresa es un trabajo en equipo, y cada uno tiene su rol y funciones. Se trata de que cada uno aporte en pro de la mejora, tanto propia como común.

En el caso de la posición del líder hay que saber identificar si existe un ambiente de trabajo tóxico en el cual el equipo se esté viendo inmerso. Algunas competencias válidas son gestionar las corrientes emocionales subterráneas, saber analizar las situaciones, mantener una comunicación fluida con el equipo, obtener feedback constante de lo que está ocurriendo, escuchar de forma activa y atender diferentes versiones, y mantener una actitud objetiva, tomada con cierta distancia para determinar qué está ocurriendo.

Si el equipo está incómodo, enfadado, no fluyen los proyectos y las tareas , por lo que los objetivos no se cumplen, al margen de que el nivel de satisfacción del equipo desciende considerablemente.

Cómo sobrevivir a un ambiente laboral tóxico

Lo primero que queremos decir es que no hay que sobrevivir a un ambiente laboral tóxico, sino que hay que hacer todo lo posible para solucionarlo en positivo. Desde nuestra posición, seguro que podemos aportar para que la situación mejore. Si la situación se torna imposible, quizás debas plantearte buscar otro trabajo y otras oportunidades laborales, ya que la opción de permanecer tendrá un coste muy alto a nivel personal.

Para poder solucionar lo que está ocurriendo, el líder debe:

1) IDENTIFICAR

En primer lugar, identificar lo que está sucediendo, las dinámicas de conflicto que nos están impidiendo fluir, y las emociones negativas que bloquean la solución.

2) ANALIZAR

Analizarlo con distancia y siendo objetivo. Para ello, debemos librarnos de nuestra propia subjetividad, y poner los límites saludables que nos permitan formar parte de la solución del conflicto.

3) TOMAR CONCIENCIA

Entender que no tenemos el control de todo lo que va sucediendo, ni de las reacciones de las personas que intervienen. Lo único sobre lo que podemos ejercer influencia es en nuestras actitudes y comportamientos. En este sentido, hay una frase de Ghandi que resume a la perfección la idea que tratamos de transmitiros: "Sé TÚ el cambio que quieres ver en el mundo", es decir, si quieres ver paz, sé TÚ paz, encarna la paz.

4) PLANIFICAR

Una estrategia en la que se tengan en cuenta, en primer lugar, la cultura empresarial, las fortalezas y debilidades del equipo, los recursos disponibles y la capacidad para tomar las decisiones adecuadas.

5) PASAR A LA ACCIÓN

Lo siguiente será tomar medidas para resolver el conflicto, de forma positiva, constructiva y que suponga un aprendizaje. Ahí es donde entra en juego los programas de Team Building, ya que se crean espacios de comunicación y crecimiento para el equipo, y se obtienen excelentes resultados para devolver la confianza a equipos que la hayan perdido.

En resumen, un ambiente laboral tóxico puede ser un auténtico sufrimiento, y lo mejor es erradicarlo desde el principio y que la experiencia nos sirva para crecer.

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