10 Tips para TOMAR BUENAS DECISIONES

Tomar buenas decisiones es algo que habitualmente, nos mantiene en tensión y es que elegir la mejor opción y con ello, tomar una buena o mala decisión, puede convertirse en algo vital en determinados momentos. La intuición, las consecuencias y/o el momento vital en el que nos encontramos, son determinantes para la toma de decisiones. A estos parámetros, podemos sumarles otros que nos ayudarán a realizar este proceso con mayor seguridad, tranquilidad y confort.
Quédate leyendo con nosotros y descubrirás claves para tomar buenas decisiones. ¡Comenzamos!
¿Qué es tomar una decisión?
Tomar una decisión es algo que hacemos constantemente y de forma habitual. Las hay más relevantes por sus consecuencias, para las cuales empleamos más recursos para decidir y otras, que son más rápidas y casi automáticas.
Como definición, una toma de decisión es el proceso basado en reunir información, evaluar alternativas y después, elegir aquello que consideramos más beneficioso para nosotros o la situación en particular.
Una toma de decisión puede afectar a nuestro terreno personal, de pareja, familia, amigos y también por supuesto, profesional. Todo está bajo el influjo de la toma de decisiones en las que debemos contemplar opciones y determinar qué es lo más apropiado para nosotros.
Este, el tomar decisiones, es un acto muy relevante en cualquier situación y dependerá mucho de nuestra actitud ante la vida, de nuestra situación y de la determinación que tenemos ante determinadas situaciones. Nuestra personalidad afecta a cómo tomamos decisiones, cual ágiles somos para ello y cómo gestionamos las consecuencias de las mismas.
¿Cómo tomar buenas decisiones?
Sobre si las decisiones que tomamos son buenas o malas, todo dependerá de las consecuencias que éstas, tengan para nosotros, nuestra vida, el entorno y todo lo que consideremos relevante. El bueno y el malo realmente no existe como genérico, ya que todo es relativo a cada individuo y sus circunstancias. Por lo tanto, a la hora de tomar una decisión, para valorar si esta será mejor o peor para ti, lo óptimo es que tú determines cómo va a influenciar tu vida, tu momento y tu situación particular.
Nadie mejor que uno mismo sabe si la decisión será la acertada o no, y puede que incluso, esto se vea o se pueda valorar con el tiempo. Tomar buenas decisiones en algo importante para nosotros no es baladí, y normalmente, nos implica un cierto nivel de estrés por la responsabilidad que conlleva. Deberemos poner toda nuestra atención en la toma de la decisión para lo que podemos incluir ciertas prácticas y estrategias de pensamiento para agilizar la situación e ir sobre seguro (en la medida de lo posible).
1️⃣ Define claramente el problema
Para tomar buenas decisiones tenemos que tener en cuenta que muchas decisiones fallan porque no se entiende bien la situación.
Pregunta clave: ¿Qué estoy resolviendo exactamente?
Cuanto más claro sea el problema, más acertada será la decisión.
2️⃣ Reúne información relevante (sin caer en exceso)
Para tomar buenas decisiones, busca datos confiables, pero evita la “parálisis por análisis”.
Establece un límite de tiempo para investigar y luego decide.
3️⃣ Alinea la decisión con tus objetivos
Antes de elegir, pregúntate:
- ¿Esto me acerca a mis metas?
- ¿Está alineado con mis valores?
Una buena decisión estratégica siempre responde a un propósito mayor.
4️⃣ Evalúa riesgos y consecuencias
Para tomar buenas decisiones, analiza:
- Mejor escenario posible
- Peor escenario posible
- Escenario más probable
Esto te dará perspectiva y reducirá la incertidumbre.
5️⃣ Considera alternativas
Si quieres tomar buenas decisiones, no te quedes con la primera opción.
Genera al menos 2 o 3 alternativas antes de decidir.
Más opciones = mejor criterio de comparación.
6️⃣ Escucha opiniones, pero decide tú
Buscar consejo es inteligente.
Delegar la decisión por miedo no lo es.
Escucha expertos o personas de confianza, pero asume la responsabilidad final.
7️⃣ Controla las emociones intensas
Evita decidir bajo:
- Ira
- Miedo
- Euforia extrema
- Estrés elevado
Si la emoción es muy fuerte, pausa antes de elegir.

8️⃣ Usa la regla del impacto a largo plazo
Pregunta estratégica:
👉 ¿Cómo afectará esta decisión dentro de 1 año?
Pensar en el largo plazo mejora la calidad de las elecciones.
9️⃣ Confía en tu experiencia
La intuición no es magia; es experiencia acumulada.
Si tienes información suficiente, confía en tu criterio profesional.
🔟 Actúa y evalúa
Una decisión sin acción no genera resultados.
Después de implementarla:
- Evalúa resultados
- Aprende de los errores
- Ajusta si es necesario
Decidir también implica corregir.
🔥 Fórmula práctica para tomar buenas decisiones
Tomar buenas decisiones no significa evitar todos los errores, sino aprender a elegir con criterio, responsabilidad y visión estratégica.
(Claridad × Criterio) + Información relevante + Análisis de impacto + Gestión emocional + Acción + Evaluación = Decisiones acertadas de alto nivel
[Pensar con claridad + Analizar con criterio + Actuar con determinación + Ajustar con aprendizaje = Decisiones estratégicas sostenibles]
1️⃣ Claridad × Criterio
Claridad significa definir con precisión:
- Qué problema estás resolviendo
- Qué objetivo persigues
- Qué restricciones existen
Criterio es tu marco interno de valores, principios y prioridades.
👉 Si no hay claridad, decides a ciegas.
👉 Si no hay criterio, decides sin dirección.
Por eso se multiplican: si uno es cero, la decisión pierde calidad.
2️⃣ Información relevante (no excesiva)
No se trata de saberlo todo, sino de saber lo suficiente.
Incluye:
- Datos objetivos
- Contexto
- Experiencia previa
- Opinión experta
El exceso de información paraliza; la escasez genera improvisación.
3️⃣ Análisis de impacto
Evalúa tres niveles:
- Impacto inmediato
- Impacto a mediano plazo
- Impacto a largo plazo
Y en tres dimensiones:
- Personal
- Profesional
- Organizacional
Las decisiones estratégicas siempre consideran consecuencias futuras.
4️⃣ Gestión emocional
Las emociones influyen en la percepción del riesgo y la oportunidad.
Pregúntate:
- ¿Estoy reaccionando o reflexionando?
- ¿Esta emoción distorsiona mi análisis?
Una emoción gestionada aporta intuición.
Una emoción descontrolada genera errores.
5️⃣ Acción decidida
Una buena decisión requiere ejecución.
- Define primer paso concreto
- Establece fecha
- Asume responsabilidad
Decidir sin actuar es solo una intención.
6️⃣ Evaluación y ajuste
Toda decisión es un proceso dinámico.
Después de implementar:
- Mide resultados
- Extrae aprendizajes
- Ajusta si es necesario
La mejora continua convierte decisiones buenas en decisiones excelentes.
🧠 Nivel Superior: Decisiones de Alto Rendimiento
Cuando este proceso se vuelve hábito, desarrollas:
- Mayor confianza
- Mejor gestión del riesgo
- Rapidez con precisión
- Liderazgo sólido

Conocernos en profundidad para tomar buenas decisiones
Hay un dicho que dice «en esta vida no hay nada como conocer a la gente». Pero si hay un conocimiento realmente útil y ventajoso es el de conocernos a nosotros mismos. Solo conociéndonos en profundidad a nosotros mismos seremos capaces de identificar nuestras posibles reacciones ante las consecuencias de una decisión.
Somos (o deberíamos) ser nuestro mejor amigo/a y llevarnos a las mil maravillas con nosotros mismos. Así, podremos estar en una situación saludable y armonía cuando debamos afrontar las consecuencias de las decisiones tomadas. Si somos nerviosos, si tendemos a la tristeza, si nos puede la soledad o somos muy exigentes… Todo, debemos conocerlo de nosotros mismos antes de tomar una decisión.
Analizar la situación
Sin un análisis de lo que hay sobre nuestra mesa, es imposible tomar una decisión acertada y beneficiosa para nosotros. No todos los escenarios son iguales ni representan el mismo “riesgo”. Analicemos en profundidad qué está ocurriendo en nosotros, en nuestro círculo cercano y en general… Lleguemos hasta aquello que consideremos que puede verse afectado directa o indirectamente con nuestra decisión. También valoremos lo que externamente puede condicionarnos una vez tomada la decisión (por ejemplo si es un cambio de trabajo, valorar la situación económica mundial para tenerla al menos, sobre el radar).
Valorar las consecuencias
Cuando vas a tomar una decisión, generalmente, no existe una opción correcta, sino que todas tendrán unas consecuencias que se adaptarán mejor o peor a nuestras necesidades. Valorar el impacto que tendrán nuestras decisiones es una destreza que podemos adquirir con la práctica. Esto consiste, fundamentalmente, en tener en cuenta todas las opciones, incluso, la de «no tomar la decisión», que también tendría sus consecuencias.
La técnica de preguntas y respuestas nos va a poner encima de la mesa el abanico de posibilidades que vislumbramos. Y nos va a permitir analizar las consecuencias de cada opción, evaluar los riesgos y el impacto sobre nosotros y los demás. Por supuesto, también nos capacita para encontrar las oportunidades para convertirlo en una situación favorable.
Tener en cuenta las emociones para tomar buenas decisiones
Somos seres emocionales y todos, tenemos reacciones de esta índole. No las menospreciemos ni dejemos de lado, porque finalmente, son ellas, las emociones, las que realmente van a guiar nuestro proceso de toma de decisiones.
Nuestro sistema límbico (cerebro emocional) estará reaccionando casi sin darte cuenta, y antes de que el pensamiento racional intervenga para evaluar las opciones. Por lo que, afrontar el proceso con emociones positivas y con confianza es la clave para tener éxito.
Separarnos de la situación emocionalmente
Para tomar buenas decisiones, coger distancia de la situación, de la decisión y de las posibles consecuencias suele funcionar muy bien. Todo en la vida es cuestión de equilibrio. Si nos preocupamos en exceso, estaremos bloqueándonos y eso nos impedirá tener claridad de pensamiento.
Si queremos tomar buenas decisiones, encontrar ese equilibrio entre lo racional y lo emocional nos ayudará a no dejarnos llevar por la parte más visceral, pero tampoco caer en lo extremadamente racional y frío.
Confiar en la intuición
No, no es cosa de magia. Los humanos tenemos la intuición, que es un aprendizaje valioso que hemos realizado sin ser conscientes de ello. Es una pre-cognición de la que somos conscientes cuando se nos plantea el dilema. Si sientes que “por ahí no es”, en la mayoría de los casos suele ser que «por ahí no es”.
Es una herramienta muy útil a la que no solemos prestar atención por miedo a que no esté avalada por el pensamiento racional. Pero si confías en ti, tienes un gran aliado para tomar buenas decisiones.
Cambiar de perspectiva
Un problema o dilema tiene múltiples soluciones. Para tomar buenas decisiones, tenemos que ser capaces de ver el mayor número de soluciones, y debemos cambiar la forma de mirar el dilema. Pensar fuera de la caja es una estrategia de pensamiento creativo muy válida para tomar decisiones, ya que nos permite enfocar desde perspectivas diferentes.
Para ello, tenemos que atrevernos a salir de la zona de confort y observar la situación como si se tratase de una película. Seguro que veremos ángulos y aristas que, hasta ahora, pasaban desapercibidas, y también, soluciones en las que no habíamos pensado.
Pensamiento analítico para tomar buenas decisiones
Como todo, es vital en su justa medida. Igual que debemos atender las emociones a la hora de tomar decisiones, también tenemos que atender la parte analítica. Dejarnos llevar por cualquiera de los dos genera un desequilibrio, y el equilibrio es la clave para tomar buenas decisiones.
El pensamiento analítico es importante, sobre todo, en aspectos profesionales y laborales – económicos. ¡Tenlo en cuenta!
Pedir opinión y consejo (relativamente)
Somos muy de pedir opinión para la mayoría de las cosas que nos suceden, pero no solemos tener tan bien aprendida la lección de filtrar el feedback que recibimos. Sí, es bueno tener la opinión de los que consideramos importantes en nuestra vida, pero todo es relativo, lo que funciona para unos, no lo hace para otros.
La experiencia que han vivido otros nos puede ser útil si sabemos adaptarla a nuestra forma de ser, a nuestras circunstancias y posibilidades.
Asumir la decisión
Por último, es fundamental que una vez tomemos la decisión, la asumamos. No le demos más vueltas, no pongamos en duda la decisión tomada. No volvamos a evaluar y re-evaluar la conveniencia de la decisión. Está tomada con todas sus consecuencias. Ahora toca trabajar con lo que hemos decidido.
Tomar buenas decisiones es algo que podemos trabajar y practicar. En Amazonia Team Factory desarrollamos programas específicos de coaching y formación para aprender a tomar buenas decisiones. Analizamos tus necesidades y trazamos líneas de acción para conseguir los objetivos. ¿Hablamos?
