12 hábitos clave de las personas resilientes

habitos de las personas resilientes

Resiliencia o esa capacidad de las personas para superar situaciones adversas, difíciles y que representan un shocks en sus vidas. ¿Eres resiliente? Todos lo somos en realidad lo único que hay que hacer es como con casi todo en la vida, ¡trabajarlo! ¿Cómo se consigue aumentar nuestro nivel de resiliencia? Te contamos los hábitos que ponen en marcha y que trabajan a diario las personas resilientes.

La resiliencia, ese poder de todos

Todos somos resilientes o tenemos la capacidad de serlo. Lo que ocurre a menudo es que no lo sabemos o por suerte, hay quien no ha tenido la necesidad de comprobar cuál es su nivel de resiliencia.

En algún momento de nuestras vidas tendremos ante nosotros un hecho difícil, complicado y duro al que hacer frente o mejor dicho, saber gestionarlo para salir de él reforzados, sanados y con aprendizaje. Será en esos momentos cuando tendremos que sacar nuestra artillería o lo que es lo mismo, nuestra resiliciencia para avanzar y no quedarnos enclaustrados en ese momento difícil llegando al punto de que nos hunda y nos condicione el resto de nuestra vida.

Ser resiliente, y de hecho, serlo cada vez más, es un regalo para nuestra vida y una evolución personal.

A medida que crecemos y nuestra vida se desarrolla estaremos expuestos a más momentos complicados. Las personas de nuestro alrededor fallecerán y eso, nos causará un inmenso dolor. Podemos tener algún tipo de accidente o cualquier otro momento difícil / traumático. Doler va a doler. El dolor es inevitable pero el sufrimiento, es opcional. Y es con esta frase con la que tenemos que quedarnos para poder superar el hecho sin quedarnos atrapados.

En la vida hay que aprender precisamente a eso, a vivir y no a sobrevivir como alma en pena quedándonos suspendidos por hechos adversos que rompen nuestra capacidad de recuperar la alegría. Para conseguir esto hay que trabajar la resiliencia.

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12 hábitos clave para las personas resilientes

Pero qué fácil es la teoría y qué complicado se torna todo cuando hay que ponerlo en práctica. Bueno, la resiliencia es algo que podemos trabajar día a día como cualquier otra herramienta de gestión emocional. Incluyendo en nuestra rutina determinados hábitos, todo es más fácil porque cuando llegue el trauma o momento complicado tendremos más herramientas para gestionarlo.

  1. La autoestima

Trabajar la autoestima es fundamental porque cuando viene un mal momento, estar fuerte mentalmente y confiar en que nuestras capacidades nos ayudarán a salir adelante.

  1. Tareas creativas

Hacer algo creativo que nos conecte con el cerebro siempre es muy positivo para poder salir de esos traumas. La creatividad es un gran aliado. Sea lo que sea que te resulte atractivo y sea una actividad creativa es muy importante que lo incluyas en tu rutina de vida y no solo por la resiliciencia. Sus beneficios son incontables.

  1. Aceptación y adaptación: Flexibilidad

Ser inflexible es el mayor enemigo de la resiliencia: si no sabemos aceptar lo que nos viene y que no podemos cambiar (por ejemplo, un despido por circunstancias ajenas a nosotros) nos quedaremos anclados en la pena, la rabia y el resto de emociones negativas que nos impedirán avanzar.

  1. Ilusiones y objetivos

Hay que llenar nuestra vida de objetivos e ilusiones que nos empujen a continuar, que nos motiven. En la vida, sin ilusiones, no se puede vivir. Hay que buscar aquello por lo que levantarnos cada día y que nos haga recuperar poco a poco la felicidad.

  1. Personas que nos rodean

El entorno y las personas con las que nos relacionamos influyen en nuestro desarrollo. Rodéate de personas que te escuchen, pero que no amplifiquen tu dolor hasta convertirlo en sufrimiento. Personas que te ayuden, que sean positivas, pero sin desconectarte del resto del mundo (hay que tener dosis de realidad).

  1. Aprender de todo el mundo

Todo el mundo cuenta, todo el mundo es importante y nos puede apoyar en momentos determinados. Esas personas viven y afrontan también sus propias dificultades, y nos sirven de fuente de inspiración para afrontar las nuestras. Mantener esta actitud abierta implica abrir las puertas a las sinergias y al crecimiento personal.

  1. Mantenerse ocupado

Tener actividad siempre ayuda. Cuanto más tiempo estés parado dejando tu mente vagar por el dolor, más lo alimentarás. Y eso te agotará, te restará la energía que necesitas precisamente, para salir de la situación. Si quieres alimentar y trabajar tu resiliencia, con los objetivos de vida que te has marcado anteriormente, mantente ocupado con actividades que te llenen y te hagan feliz.

  1. Actividad física y mental

El yoga, la meditación, hacer deporte… ¡Qué poder tiene! Nuestro cuerpo – organismo nos lo agradece produciendo endorfinas y otras hormonas que nos ayudan a aumentar la autoestima y sentirnos mejor. Elige aquello que te guste y te haga sentir bien. Quizás solo sea andar al finalizar el día… ¡Lo que tú elijas estará bien!

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  1. Empoderamiento personal

Siéntete fuerte y reconfortado con cada paso que des. Es tu esfuerzo, es tu trabajo personal y debes valorarlo. Te ayudará a empoderarte y a darte cuenta de lo que eres capaz.

  1. Introspección para el futuro

Mira hacia dentro. Analiza lo que has vivido, teniendo en cuenta también "cómo te has sentido", porque si no lo haces, esta situación dolorosa solo te habrá servido para sufrir y no para crecer – aprender.

Analiza, extrae conclusiones y crece.

  1. Objetividad

Las personas resilientes son objetivas y mantienen la perspectiva. Ven la situación tal y como es, o al menos, la impregnan de más objetividad que el resto. No la alimentan con pena y sobre todo, dejan de la lado la victimización. Con la mirada de la objetividad, eres capaz de ser más ecuánime contigo mismo y con los demás.

  1. Tenacidad

Y por supuesto, ser tenaz. Si quieres ser más resiliente, hay que ser muy tenaz y trabajar día a día en todos estos hábitos y todos aquellos que te ayuden a ser más positivo y más fuerte emocionalmente.

Ser resiliente es una cualidad humana. Aumentar la dosis que podemos verter sobre un hecho determinado solo dependerá de lo que la trabajemos. Con Team Building puedes encontrar más claves para ponerla en práctica… ¿hablamos?

Hasta la próxima!

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