La pandemia que no se ve: ESTRÉS y AGOTAMIENTO PSÍQUICO

La pandemia por Covid19 en la que estamos inmersos desde inicios de 2020 ha traído infinidad de cambios y consecuencias para todos. No se ha librado nadie. El estrés y el agotamiento psíquico comienzan a mostrar señales de sus efectos. De una forma o de otra, todos estamos sufriendo la presencia de este virus en nuestras vidas. Modificaciones en la rutina de trabajo, separaciones, aislamientos, enfermedad, soledad… Situaciones visibles y obvias que hemos tenido que ir gestionando y lidiando con ellas, pero que están dejando una huella en todos nosotros. Pero, ¿hasta qué punto nos está afectando? ¿Cuáles son los efectos (menos visibles) en el estrés y agotamiento psíquico para afrontar las situaciones?
Es «la pandemia que no se ve”. Seguramente los cambios invisibles son lo más duros, complicados y a los que ya, sí o sí, es prioridad atender. El estrés, el agotamiento psíquico y sus derivados o propulsores, todos ellos, merecen toda nuestra atención para que no se conviertan en crónicos y nos pasen una factura mayor.
Los efectos visibles de la pandemia
No nos detendremos demasiado en este punto, y es que lo que se ve, es muy evidente para todos, incluso cuando intentamos desviar la mirada o la atención para sufrir menos. La pandemia de Covid19 nos ha obligado a modificar nuestra vida en demasiados aspectos. Estamos convencidos que todo forma parte de un interesante aprendizaje, pero quizás, aún necesitamos un poco de tiempo y de perspectiva para para digerir lo que nos está pasando.
Por la situación en la que estamos inmersos desde febrero – marzo de 2020, muchos han tenido que mudarse de ciudad (o país), hay quien se ha separado de su pareja, otros han cambiado de trabajo o se han reinventado profesionalmente, y los más perjudicados, los que se han enfrentado a la enfermedad (propia o ajena), hasta al fallecimiento de personas queridas.
La Covid19 siempre quedará en nuestro recuerdo como algo complicado, duro, intenso, y que cuando nos daba un poco de tregua, volvía re-armada con más fuerza, para volver a ponernos en guardia.
A estas alturas, es probable que hayamos pasado lo peor en cuanto al Covid19, pero es también probable que muchos de nosotros necesitemos ayuda psicológica para terminar de superar los estragos de la pandemia. Y es que así es como funciona el estrés: nos ataca después de librar las batallas, cuando nuestro cerebro no puede parar de activar una y otra vez las regiones de alerta y supervivencia, sin haber ya una causa de peligro inminente.
Aspectos invisibles de la pandemia
2 de los protagonistas de la pandemia invisible serán el estrés y el agotamiento psíquico. Vamos a explicar en qué consisten ambas consecuencias psicológicas de la pandemia.
Estrés post traumático
El estrés natural es una respuesta fisiológica afinada cuando un organismo tiene que afrontar una amenaza que pone en riesgo su integridad. Esta respuesta consiste en toda una serie de procesos fisiológicos del cuerpo y órdenes de nuestro cerebro, a través de los que movilizamos recursos internos, y nos preparan para emitir 2 comportamientos: luchar o huir.
En definitiva, es una respuesta natural del organismo ante situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. En pequeñas dosis puede ser útil porque activa nuestra atención y nos ayuda a reaccionar, pero cuando se prolonga en el tiempo puede afectar negativamente a la salud física y mental.
Esta respuesta de estrés natural es automática, ya que viene grabada en nuestro ADN, y además, es un mecanismo que compartimos los seres humanos y los animales.
Entre los síntomas más comunes del estrés se encuentran:
- irritabilidad o nerviosismo
- dificultad para concentrarse
- tensión muscular
- problemas de sueño
- sensación constante de preocupación
Pero, en el caso de los animales, una vez pasa el peligro, todos esos procesos fisiológicos vinculados desaparecen poco tiempo después de que la amenaza ya no sea tal. Sin embargo, los seres humanos podemos seguir activando las regiones del cerebro y los procesos químicos en el cuerpo como si la amenaza persistiera, tan solo, a base de retroalimentarnos con nuestros pensamientos y emociones negativas.
Lo anterior, es lo que llamamos estrés como enfermedad, y sabemos que tiene toda una serie de consecuencias nefastas para nuestra salud, ya que sometemos a nuestro organismo al esfuerzo innecesario de estar en estado de alerta permanente.
Si éste se produce como consecuencia de haber vivido un trauma (la pandemia), este estrés se llama «estrés post traumático», similar al que padecen los que han vivido los horrores de una guerra o algún desastre de la naturaleza.
Agotamiento psíquico
El agotamiento psíquico aparece cuando el estrés se mantiene durante largos periodos sin descanso suficiente. En este estado, la persona siente que sus recursos emocionales y mentales están agotados.
En el ámbito laboral, este proceso puede derivar en el síndrome de desgaste profesional o burnout, reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un fenómeno relacionado con el trabajo.
Por otro lado, el agotamiento psíquico sucede cuando nuestro cerebro tiene una sobrecarga en cuanto a la información que tiene que procesar, y cuando los cambios se suceden a una velocidad superior de la que somos capaces de asimilar. A efectos prácticos, padecemos es:
- Un cerebro al que le cuesta concentrarse
- Crea una visión más negativa de la realidad
- Se frustra y se irrita con mayor facilidad
- No duerme bien, y tiene problemas gástricos
- Puede padecer anhedonia (incapacidad para sentir placer)

Algunos síntomas frecuentes son:
- cansancio mental intenso
- falta de motivación
- dificultad para tomar decisiones
- sensación de saturación o bloqueo
- pérdida de interés por actividades habituales
Son las consecuencias invisibles de todo lo que vivimos. Esta pandemia nos está agotando, nos está robando la ilusión, las ganas, la motivación e incluso, la confianza.
Una vez ha pasado el nivel de alerta máxima, es el momento de trabajar hacia dentro, de cambiar el orden de nuestras prioridades, de reflexionar profundamente y de aceptar nuestra vulnerabilidad. Al mismo tiempo, es el momento de unirnos, de construir una visión común, y de salir adelante juntos.
Debemos ocuparnos de nosotros, cuidar a los que nos rodean y gestionar nuestras emociones para que ellas no nos gestionen a nosotros.
El estrés y el agotamiento psíquico son dos problemas cada vez más frecuentes en la sociedad actual, especialmente en contextos laborales exigentes y entornos de alta presión.
Si no se gestiona adecuadamente, el estrés crónico y el agotamiento psíquico pueden provocar:
- disminución del rendimiento
- problemas de salud física
- deterioro de las relaciones personales
- aumento de la ansiedad o la depresión
Importancia de la prevención del agotamiento psíquico
Para prevenir estas situaciones es fundamental:
- mantener equilibrio entre trabajo y descanso
- desarrollar habilidades de gestión emocional
- practicar actividad física
- fomentar entornos laborales saludables y colaborativos
En definitiva, reconocer a tiempo las señales de estrés y agotamiento psíquico es clave para proteger la salud mental y mejorar el bienestar tanto personal como profesional. 🧠💼
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