8 tips para desarrollar la comunicación asertiva

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Saber comunicarnos de una forma asertiva es clave para conseguir trasladar nuestras opiniones sin generar percances ni roces. Una comunicación asertiva es imprescindible en todos los ámbitos de nuestra vida pero, aplicado al entorno laboral, puede ayudarnos a construir relaciones sólidas y en pro del crecimiento.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la capacidad de todo ser humano de transmitir nuestros deseos e intenciones de forma positiva y saludable. El objetivo de ser asertivo es decir aquello que pensamos y queremos de una forma “no agresiva”, consiguiendo así nuestras metas (por pequeñas que sean) sin que el otro se sienta ofendido ni causemos una disputa.

Defender aquello que deseamos – queremos – anhelamos desde una comunicación proactiva, positiva y en la que el entendimiento y razonamiento jueguen el papel principal es ser asertivo.

Ser asertivo es muy positivo en todos los aspectos y áreas de nuestra vida. En lo personal, nos ayudará a generar relaciones sólidas y saludables con nuestra familia, pareja, hijos, amigos,... Pero sin duda, en el trabajo, ese lugar donde pasamos muchas horas y todo lo que ocurre nos invade, es fundamental ser asertivos y trabajarnos esta destreza.

¿Por qué ser más asertivo?

En la vida, nos vamos encontrando con situaciones que entran en conflicto con nuestros intereses, y sin embargo, por pudor, inseguridad o vergüenza, no somos capaces de afrontar esas situaciones que nos hacen sentirnos incómodos. Muchos de nosotros aceptamos pasivamente estas situaciones, pero por contrapartida, llegamos a perdernos el respeto a nosotros mismos, y nos hace vivir como si estuviéramos llenando un vaso cuyo destino finalmente, es rebosar (enfado, ira,...).

La asertividad nos va a permitir responder de forma diferente a esas situaciones, sin agresividad y teniendo en cuenta a todas las partes implicadas.

Con la asertividad vas a ser capaz de transmitir y hacer llegar al otro tus derechos, opiniones y sugerencias, así como deseos y necesidades de forma honesta, sincera y clara. La asertividad nos lleva al equilibrio justo en la comunicación para no caer ni en la agresividad ni en la pasividad.asertividad

Hay que ser asertivos para ser felices y estar satisfechos con nosotros mismos. Si no expresamos lo que sentimos, entraremos en pasividad y eso lleva a la desilusión, frustración e infelicidad. Con el tiempo, esta actitud casi siempre lleva a explotar de forma que no se puede revertir por las consecuencias originadas.

Igualmente, si decimos lo que pensamos y sentimos desde el enfado y la agresividad, crearemos relaciones negativas y tóxicas. No sólo no conseguiremos aquello que deseamos sino que llevaremos la relación hasta el extremo y se romperá. Algo más que contraproducente sobre todo en el ámbito laboral porque puede que tengamos que seguir trabajando con esa persona.

Por estos motivos, ser asertivos en nuestra comunicación es fundamental para nuestras relaciones con otras personas, sea cual sea el ámbito de actuación.

Comunicación asertiva: 8 claves para desarrollarla

Trabajar la asertividad es una obligación de todos para con uno mismo y también para con el otro. Ser asertivo nos beneficia a nosotros mismos y también al resto de personas con las que nos comunicamos. Si todos trabajamos la asertividad, la comunicación en general será mejor ya que seremos más empáticos y saludables.

Para poder ser asertivos hay que tener en cuenta determinadas claves y tips que nos harán el trabajo más fácil.

  1. El otro no sabe qué quieres – necesitas

Piensa que el otro, el que te está escuchando, no es adivino. Tendemos a pensar que el otro (sobre todo en las relaciones de pareja) tiene que saber lo que nosotros estamos pensando, y si no lo hace, nos enfadamos.

Expliquemos las cosas desde la situación de que el otro no sabe ni tiene por qué saber lo que necesitamos – requerimos. No demos nada por hecho.

  1. Tu opinión es tuya, no la verdad absoluta

Piensa que aquello que queremos – deseamos – opinamos es lo que nosotros pensamos, y es nuestra “razón”, pero no es la verdad absoluta. Se trata de transmitirlo, no de convencer sobre todas las cosas y cueste lo que cueste al otro.

Hay que dejar espacio para la expresión y opinión del otro sin que se sienta manipulado y pisoteado.

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  1. Ten claro tu objetivo y necesidades

Si tú mismo no tienes claro aquello que quieres – necesitas – opinas ¿cómo vas a conseguir transmitirlo de forma adecuada? Es imposible. Y a menudo ocurre que ni nosotros mismos sabemos lo que queremos.

Por eso, antes de comunicarte y expresar algo, ten claro qué quieres decir – hacer.

  1. Concreta, no seas ambiguo

En la línea de lo anterior, hay que igualmente, ser claro y conciso en nuestras comunicaciones. Dejar todo a la interpretación del otro es un riesgo con altas dosis de peligrosidad. Sé concreto, especifica bien lo que quieres que si no luego te la juegas a lo que el otro interprete.

  1. Cíñete a los hechos

No te vayas por las ramas, no “inventes”, no dejes las cosas al aire. Cuanto más te ciñas a los hechos, menos capacidad de improvisación tiene el otro, y más a “tiro hecho” iréis todos. No inventes porque ya se sabe que las mentiras “tienen las patas muy cortas”, y mejor ser fiel a lo que ocurre y acontece.

  1. Argumenta con motivos

Lo mejor para convencer al otro es siempre, un buen argumento. Y tus motivos son los avales más fiables para tu exposición. Así que argumenta con coherencia, con motivos que justifiquen tu decisión, y seguro que el otro lo va a entender.

  1. Refiérete a ti, no al otro

Pon siempre el foco en ti mismo. Tú eres lo único que puedes controlar y cambiar, y sobre lo que tienes responsabilidad. El otro… es el otro, y poco o nada puedes hacer. Así que ocúpate de ti y habla siempre desde el yo y por lo que tú puedes aportar.

  1. Minimiza tu ansiedad transmitida

Y por último, pero no menos importante, minimiza esa ansiedad que todos tenemos cuando hablamos de algo que nos importa y necesitamos. Queremos convencer al otro y tendemos a expresar nuestras emociones que normalmente son de ansia por conseguirlo. Esto puede originar en el receptor la reacción de protección y no queremos eso. Así que intenta minimizar al máximo esa ansiedad en la comunicación.

Trabajar la asertividad es fundamental para el entorno en el que nos movemos. Conseguirlo será beneficioso para nosotros mismos y también para los demás. Con Team Building y las dinámicas en equipo que proponemos, podemos conseguir excelentes resultados en asertividad.

Hasta la próxima!

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