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Qué es gamification y cómo usarla en el trabajo

Que es gamification

Que es gamification?

Puede que te preguntes que es gamification: se trata de una idea emergente que proviene del mundo anglosajón. Al utilizarla se pretende convertir en juego situaciones que no pertenecen estrictamente al mundo de ‘los juegos’, de forma que encontramos aplicaciones en la empresa, la educación, e incluso en el ámbito comunitario, en el caso de asociaciones cívicas o colectivos culturales.

En realidad ’todo está inventado’ (¿o no?) porque ya hace varias décadas que se están utilizando dinámicas grupales / juegos con objetivos concretos, dentro de contextos formativos o sociales. Sin embargo la estrategia ha crecido y se ha elaborado de nuevo, con el objetivo de conseguir la motivación en diferentes grupos de personas.

Pero la gamification (gamificación en castellano) no sólo está orientada a motivar, ya que también es capaz de mejorar relaciones entre empleados, e incluso sus habilidades de resolución de problemas. Además, el desarrollo de la tecnología aporta un valor añadido a determinadas actividades que, de otra forma, no serían tan sencillas de desarrollar. El potencial de los videojuegos, por ejemplo, ya está siendo estudiado por profesionales en diversas materias como la productividad, la salud o la psicología; en la práctica, su eficacia llama poderosamente la atención a responsables de Recursos Humanos de grandes y medianas empresas.
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La importancia de fijarse metas intermedias para alcanzar objetivos

 

A menudo cuando pensamos en mejorar nuestra productividad o la de los equipos que dirigimos pensamos en fórmulas para sacar mayor rendimiento a nuestro tiempo, a estrategias para permanecer más tiempo trabajando que perdiendo el tiempo en cómo permanecer más tiempo concentrados en lo que estamos haciendo.

Todo eso forma parte de las estrategias de gestión del tiempo que nos convierten en profesionales más eficaces, desde luego. Pero muchas veces perdemos el foco de lo más importante, de lo que realmente importa: el por qué. Nuestra meta final. ¿Qué queremos conseguir con tanto trabajo? ¿En qué punto podremos tomar aliento y decirnos a nosotros mismos "lo he conseguido, busquemos un nuevo reto"?

Perder de vista la meta es seguramente la mayor causa de pérdida de productividad. El día a día es intenso. Trabajamos muy duro y terminamos el día satisfechos con lo que hemos hecho. "Hoy he hecho un montón de cosas". Estupendo. Pero, ¿te has preguntado si todas cosas que has hecho realmente importan? ¿Te han acercado un poco más a tu objetivo?

Este problema se agrava especialmente con metas a largo plazo. Cuando una meta está muy alejada en el tiempo lógicamente es mucho más sencillo perderla de vista y olvidarla.

Existe un truco muy sencillo que es puro sentido común. En el mundo de la gestión de equipos suele llamarse "Divide y Vencerás" (famosas palabras escritas por Julio Cesar en la Guerra de las Galias). Si una meta es demasiado amplia como para ser abarcada de una sola vez, es conveniente establecer metas intermedias más asequibles para que nos resulte más sencillo mantener el foco. Es el famoso "partido a partido" que a veces entonan los entrenadores de fútbol en las ruedas de prensa. No olvidemos que los entrenadores son, ante todo, expertos en gestión de personas.

Al fijar una meta cercana y palpable podemos medir de forma mucho más sencilla lo que comentábamos al principio, si una tarea nos acerca o no a la consecución de nuestro objetivo. Es imposible calcular el impacto que tendrá un informe sobre el objetivo de la empresa de crecer un 10% en 3 años. Es imposible saber si incidirá en la cuenta de resultados de este año. Pero si podemos saber si nos acerca más o menos a una meta más asequible como puede ser mejorar los resultados de un trimestre. Terminar el informe nos acerca a nuestra meta intermedia, que es obtener beneficios en este trimestre. Los beneficios de este trimestre ayudarán a cerrar el año en positivo lo que a su vez nos ayudará a cumplir el objetivo último de la empresa, que resulta ser inabarcable.

Fijar metas intermedias fomenta además la disciplina y la autogestión de las personas que están involucradas en la consecución de un objetivo. Es imposible que un grupo de personas se autogestionen si la meta que fijamos es del tipo "este año hay que terminar el proyecto". Es mucho más efectivo ejercer un rol de dirección y fijar metas asequibles de forma regular, "esta semana debe estar preparado el análisis previo, la semana que viene planearemos la implementación".

Son estas metas intermedias en las que debemos hacer hincapié en las planificaciones porque son mucho más fáciles de comunicar y de comprender, incluso para nosotros mismos. Nuestra mente está mejor preparada para procesar información concreta y que se refiera a algo lo más inminente posible.

Una buena práctica es establecer metas intermedias cada mes, nunca más largas que un trimestre, y hacer pequeñas celebraciones por la consecución de los hitos. Las pequeñas victorias son un buen alimento para la motivación.

El secreto mejor guardado de la productividad personal no está en hacer más cosas en menos tiempo, está en saber elegir qué hacer y cuándo hacerlo. Para saber qué hacer en cada momento es necesario tener claro cuál es nuestro objetivo, y resulta mucho más efectivo manejar un objetivo fácilmente alcanzable que un objetivo demasiado grande, vago o alejado en el tiempo.

Pacto de equipo para ser más eficientes

Pacto de equipo por la productividad

El rendimiento del equipo es una cuestión de compromiso. Por eso, hoy os proponemos este "pacto de equipo" con puntos clave encaminados a mejorar la productividad.

Por la presente, mi equipo y yo declaramos la intención de convertirnos en un equipo altamente productivo que busca la excelencia en su trabajo.

Para ello, nos comprometemos a hacer todo lo posible por trabajar juntos de la forma más eficaz posible cumpliendo los puntos reflejados en este documento:

  • Los problemas de uno son problemas de todos. La responsabilidad de que el trabajo salga adelante es del equipo y no de una persona en particular. Si alguien tiene algún problema que le impide desarrollar su trabajo, el equipo buscará una solución a ese problema.
  • La primera hora es sagrada. La primera hora suele ser la hora más productiva en el trabajo, y es el mejor momento para acometer la tarea principal de cada jornada. Durante la primera hora, respetaremos al máximo la concentración de nuestros compañeros.
  • Todos tomaremos los descansos al mismo tiempo. El descanso en equipo también es importante para el trabajo. Procuraremos encontrar momentos en común para poder tomarnos los descansos todos juntos y poder charlar.
  • Mantendremos periodos de silencio. No significa que no hablemos nunca, significa que respetaremos los periodos de máxima concentración del equipo. Normalmente una persona necesita entre 2 y 4 horas de máxima concentración al día para hacer bien su trabajo. Procuraremos estar todos concentrados al mismo tiempo.
  • No nos interrumpiremos a no ser que sea realmente necesario. Las interrupciones hacen que nos desconcentremos y que seamos mucho más ineficientes en el trabajo. No interrumpiremos a un compañero a no ser que sea estrictamente necesario. Procuraremos concentrar varias consultas en una sola interrupción.
  • Siempre pediremos permiso antes de interrumpir a alguien. Antes de que un compañero nos atienda, primero le preguntaremos si puede atendernos. Si no puede en ese momento, no nos sentiremos ofendidos y buscaremos un momento mejor para exponer nuestra consulta.
  • No estaremos pendientes del email a cada segundo. El email es un sistema de comunicación en diferido. No debemos fomentar el que los correos electrónicos se respondan al instante. Consultaremos nuestra bandeja de entrada un máximo de dos veces por hora y entenderemos que un email que enviemos puede tardar varias horas en ser respondido.
  • Uno de nosotros será el responsable de atender a “las visitas”. Las interrupciones externas afectan mucho al rendimiento de un equipo, por lo que designaremos un solo interlocutor que atenderá a la gente que necesita comunicarse con el equipo y responderá el teléfono. Si no hay nadie con este rol específico en el equipo, haremos que el cargo sea rotatorio.
  • Cuando enviemos un email, explicaremos de la forma más clara posible qué necesitamos. El asunto siempre explicará el contenido del email. Nunca jamás podremos asuntos como “urgente”, “importante leer” o “problemas con cliente” En el caso de que exista una cadena de emails, resumiremos siempre las conclusiones para facilitar a nuestros compañeros la lectura.
  • Las reuniones siempre tendrán una duración predeterminada. Nunca podrán durar más del tiempo establecido para dicha reunión. Procuraremos exponer nuestros puntos de vista de la forma más eficaz posible y no interrumpiremos a las personas que hablan en cada momento.
  • Siempre enviaremos un orden del día antes de cada reunión. No hablaremos de ningún tema ajeno al orden del día y nos ceñiremos en la medida de lo posible a las cuestiones objeto de la reunión. En el caso de que necesitemos hablar de otras cuestiones, procuraremos comentarlo después de la reunión.
  • Siempre tendremos un plan. Tendremos un objetivo en común que será el centro de nuestro trabajo. No dejaremos que el día a día nos coma y siempre tendremos en mente cuál es nuestro objetivo mientras trabajamos. Procuraremos que nada nos aleje de ese objetivo.
  • No todo es urgente. Sabremos diferenciar claramente lo urgente de lo importante y no dejaremos que unas tareas sustituyan a otras en la cola de prioridades. Sabremos indicar a nuestros compañeros cuál es la prioridad de cada tarea que les pedimos, y confiaremos en su criterio para saber en qué momento deben desarrollarla.
  • Sabremos diferenciar entre lo que nos gustaría y lo que puede ser. Aunque nos gustaría que todo saliera siempre perfecto, seremos realistas. Cuando nos comprometamos a hacer algo, diferenciaremos nuestros deseos de la realidad y siempre crearemos expectativas alcanzables.
  • Las horas de trabajo son para trabajar. Siempre que sea posible, no trabajaremos más horas de las que marca nuestra jornada laboral. Si no somos capaces de desempeñar un buen trabajo en nuestras horas marcadas para ello, buscaremos una explicación y pediremos los recursos necesarios.
  • Las horas de descanso, para descansar. Nunca trabajaremos fuera de nuestra jornada laboral. Dedicaremos nuestros periodos de descanso a realizar actividades que no estén directamente relacionadas con nuestro trabajo.

Declaramos que estos puntos son los que convertirán a nuestro equipo en un equipo eficaz y cualquiera que desee formar parte de él deberá cumplirlos todos, bajo pena de ser considerado poco productivo.

Fdo. Un equipo productivo

Crea una causa común y tendrás un equipo más unido

Las causas unen a las personas, también en equipos de trabajo

Una empresa puede escoger a los mejores de cada campo para que formen parte del mismo equipo.

Puede crear un entorno de trabajo en que se se fomente una comunicación fluida y agradable.

Puede incluso cuidar de que estas personas tengan unos perfiles que hagan que a priori puedan llevarse bien entre sí.

Todo esto puede crear un caldo de cultivo propicio para la construcción de un equipo sólido, pero ni siquiera la empresa que más cuida de sus empleados puede garantizar que sus equipos estén unidos o que remen en la misma dirección. (más…)

La filosofia kintsukuroi o por qué los conflictos crean mejores equipos

Bol reparado con la técnica kintsukuroi

El kintsukuroi o kintsugi, que significa «reparación con oro», es un arte japonés que consiste en emplear una resina mezclada con polvo de oro para reparar objetos de cerámica rotos. Las grietas resultantes de la ruptura quedan, así, resaltadas al ensamblarse de nuevo con ese valioso material, dando lugar a una estética muy característica.

Más allá de la técnica, lo importante del kintsukuroi es su filosofía: las roturas no se ocultan, sino que se destacan, porque son las que diferencian el objeto y lo hacen único. Lo embellecen porque cuentan su historia, su relación con el entorno y con los acontecimientos. Las grietas nos hablan de fragilidad, sí, pero también de resiliencia, palabra que en psicología se refiere a la capacidad para sobreponerse a situaciones límite. El análisis las ventajas e inconvenientes del trabajo en equipo nos permite adaptar este tipo de técnica al mundo empresarial.   (más…)